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miércoles, 16 de marzo de 2016

OPERACIÓN ROMA


David Wilkerson














Lo que Dios hizo a través del arresto de Pablo, fue asombroso. El Señor no necesitó de métodos modernos para que Su evangelio saliera adelante. Él solamente necesitó de un simple siervo y éste estaba oculto en una bocacalle, en una pequeña casa alquilada, custodiado por guardias armados. Sin embargo, por dos años, un constante flujo de almas hambrientas  de todos los caminos de la vida vinieron a él en su celda provisional (ver Hechos 28:30-31).
De hecho, esa pequeña casa alquilada sirvió como el Gran Cuartel General del Espíritu Santo para la “Operación Roma”. Adentro, el Espíritu de Dios estaba levantando un cuerpo de creyentes consagrados, que saldría predicando el evangelio con poder y unción. Y ellos llevarían las buenas nuevas de Cristo hasta los últimos rincones del imperio.
¿Qué es lo que Dios está tratando de decirnos con este relato?  ¿Podría estar el Señor diciéndonos aquí, que no busquemos la grandeza del ministerio, que no nos enfoquemos en números o en técnicas? Sencillamente, Dios nos está diciendo que el Espíritu Santo puede tomar a cualquier persona común, llevarla a un estado de total dependencia y con ella alcanzar comunidades, ciudades y aún naciones, desde los lugares más insignificantes.
¿Por qué fluían tantas personas a la casa de Pablo? ¿Por qué respondían así a una simple palabra de boca, para escuchar a un pobre predicador desconocido? Yo digo que se debió a que esa casa estaba llena del Espíritu de Dios. Jesús estaba presente allí, el Espíritu Santo traía convicción de pecado a todos los que entraban, y la presencia de Cristo sanaba sus almas hambrientas.
No me malinterpreten: no estoy predicando: “Sé pequeño”. Estoy predicando: "Dios puede usar al más humilde". Él puede usar a cualquiera que esté dispuesto de ser despojado de toda confianza en la carne para depender de Él en todo. Y el Señor puede hacer eso con cualquier cristiano, de cualquier tipo de vida. Lo sé, porque yo soy un ejemplo de ello. Dios encontró un predicador flaco en el campo de Pensilvania y lo envió a la ciudad de Nueva York para trabajar con las pandillas y los drogadictos. ¿Qué podría ser más inadecuado?
“Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte” (1 Corintios 1:27).

jueves, 26 de noviembre de 2015

ANDANDO EN LA LUZ

David Wilkerson





















“Andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas” (Juan 12:35). Las tinieblas aquí significa “ceguera espiritual, confusión, pérdida de claridad, oscuridad”. Al principio, me preguntaba: “¿Tinieblas sobre los que aman a Jesús? ¿Cómo podrían llegar tales tinieblas al pueblo de Dios?”.
Realmente, admito que yo, personalmente, he sido inundado con la luz de Jesús. En mis más de cincuenta años de ministerio, he sido testigo del poder del Señor para levantar a los muertos espirituales. He visto a muchos salir de sus tumbas de drogadicción y alcoholismo. Mi libro La Cruz y el Puñal sólo trataba sobre el poder milagroso de Dios. Tengo una vida de ver muertos andantes vivificados a través de Su poder de resurrección.
He visto muchos otros rayos de luz, desde los nombres dadores de vida de Dios, las promesas de Su Nuevo Pacto, hasta el cumplimiento de Sus profecías. En cierto sentido, he sido testigo de todo lo que Juan 12 describe y mucho más. Ciertamente, Dios ha revelado a Su pueblo hoy, lo que los ojos de aquellos judíos no pudieron ver. Nosotros no sólo conocemos por las Escrituras sino por experiencia que Dios ha preparado grandes cosas para aquellos que Le aman. Nos fue dado el Nuevo Testamento para instruirnos en esto y nos fue dado el Espíritu Santo para enseñarnos. De la misma manera, tenemos “mejores promesas”, para que podamos ser participantes de Su naturaleza divina.
También hemos recibido maestros, pastores, evangelistas y profetas ungidos que inundan nuestros corazones y mentes con la luz. Nos sumergen en la verdad, nos llenan de gloriosas promesas y nos recuerdan la fidelidad de Dios para libertarnos una y otra vez. Te pregunto, con todas estas bendiciones maravillosas, ¿cómo es posible que haya nubes de oscuridad sobre nosotros?
Usualmente, cuando pensamos en oscuridad espiritual, pensamos en ateos. O pensamos en pecadores hastiados y saturados de pecado, caminando a tientas en tristeza y vacío. Pero esa no es la clase de tinieblas que Jesús describe aquí en Juan 12. No, estas tinieblas son una nube de confusión, un espíritu de ceguera, indecisión, un abatimiento de espíritu y mente; y viene sobre los creyentes.
Cuando llegan esos tiempos, cuando somos asediados por la tentación o la desesperación, debemos decir con confianza: “Tú has librado a Tus siervos sobrenaturalmente a lo largo de la historia. Hazlo otra vez y que Tu fuerza se perfeccione en mi debilidad”.

jueves, 15 de octubre de 2015

UNA CARTA PARA EL PASTOR

 David Wilkerson 

















Cristo vio que había cosas que requerían atención en Su iglesia. Él mandó a Juan que escribiera Sus palabras y que se las enviara a los siete “ángeles” de las iglesias. Esto se refiere a Sus ministros, llamándolos “estrellas en su diestra” (ver Apocalipsis 1:16). Él le está diciendo a Juan: “Yo amo a estos siervos. Yo los he llamado y ungido y ahora tú debes darles Mis palabras”.

Yo mismo, siendo pastor, tengo que preguntarme: ¿Cómo se sentiría abrir tal carta enviada por Juan? “Al pastor de la iglesia en Nueva York: Así dice el Señor, acerca de tu congregación”. Ahora imagínate lo que sintieron esos siete ministros.
Toma, por ejemplo, al pastor de Éfeso (ver Apocalipsis 2:1-11). Mientras él leía la carta de Juan, ve a Cristo regocijándose por Su iglesia. El Señor elogia a los efesios por ser trabajadores, pacientes y saber discernir. Ellos odian lo malo, y defienden la causa de Cristo. Y a través de los años, nunca dejaron de hacer buenas obras. Este pastor se maravillaba por lo que leía y piensa: “¡Guau!, el Señor se agrada de nosotros. Esta es una carta de elogio”.
Pero a medida que sigue leyendo, llega a unas palabras cortantes: “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (Apocalipsis 2:4). Jesús advierte al pastor, “Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar” (Apocalipsis 2:5).
El pastor de Éfeso debió quedar estupefacto al leer esto. Él piensa: “¿Arrepentirme? O, ¿Él quitara nuestro testimonio? ¿Cómo puede ser? Somos creyentes de pacto. Somos justificados por fe. Hemos sido caritativos, cuidadosos. Ahora, ¿debemos volver a ser como fuimos al principio? ¿Qué significa esto? ¿Cómo puede Jesús estar diciendo esto? ¿Cómo podría leerle esta carta a mi congregación?”.
Ten presente, estas palabras son dirigidas a una congregación piadosa. Así que esto tenía que ser un asunto muy serio a los ojos del Señor. De otra manera, ¿por qué razón le hablaría tan fuerte a tal brillante ejemplo de iglesia? Él le está diciendo al pastor: “Tu amor por Mí no es lo que fue al comienzo. Has abandonado tu comunión conmigo. Ahora, ¡arrepiéntete!”.
Jesús pone muy claro que todo tiene que ver con Su presencia. Sí, los efesios habían trabajado diligentemente haciendo buenas obras, pero ya no tenían intimidad con el Señor.

domingo, 27 de septiembre de 2015

ISRAEL NO CREYÓ


David Wilkerson 














La palabra de Dios no era suficiente para Israel. El Señor les había dado increíbles promesas, sin embargo en medio de sus crisis, Israel nunca confió en Él. A pesar de cada promesa, ellos tomaron Su palabra como inútil. ¿Cómo? Debido a que nunca la mezclaron con fe. “no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron” (Hebreos 4:2).
En lugar de esto, el pueblo siempre demandaba una palabra nueva de Dios. En otras palabras decían: “Necesitamos saber sí Dios está con nosotros en la crisis en la que estamos ahora, no en la pasada. Necesitamos una nueva revelación de Él para esta nueva situación.” Yo te pregunto: ¿Cómo puede alguien olvidar tan rápidamente todo lo que Dios había hecho por ellos? Israel había olvidado cada instancia de liberación de Dios y nunca permitieron que sus obras sobrenaturales pasadas edificaran su fe en Él.
Sin embargo, a pesar de sus acusaciones en contra Él, Dios habló otra palabra a Israel. Él instruyó a Moisés para que les dijera: “No temáis, ni tengáis miedo de [tus enemigos]. Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos” (Deuteronomio 1:29-30).
Ahora, esta no era una nueva promesa. Dios simplemente estaba volviendo a declarar lo que ya había dicho a su pueblo:”Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.” (Éxodo 14:14).
Una y otra vez Dios les había dicho, “Yo estoy con ustedes. Yo voy a pelear por ustedes, así que, aférrense a mis promesas, y no las olviden.” Sin embargo, aquí estaban, temblando delante de sus enemigos y enfocándose en sus propias debilidades. Finalmente, razonaron: “Nosotros no somos capaces de ir en contra de ellos.” Esta era una duda descarada acerca del llamamiento de Dios en sus vidas, acerca de que Él los había enviado y de su presencia en medio de ellos.
Puedes pensar que nunca reaccionarias de esta manera, sin embargo, muchos cristianos hoy dicen cosas similares: “Señor, ¿Estás realmente conmigo? Yo sé lo que me prometiste. Pero, ¿Es realmente cierto? ¿Puedo confiar en lo que tú has dicho? Necesito una palabra nueva. Por favor, dame mas seguridad.”
Terminamos temblando delante del enemigo de nuestras almas, y todo porque no creemos en lo que Dios nos ha prometido. Actuamos como si nunca nos hubiera dicho una palabra, y es ahí precisamente cuando lo “tentamos.” Aunque él se ha demostrado fiel a nosotros una y otra vez, continuamente le pedimos que pruebe su fidelidad nuevamente; que nos envíe todavía otra palabra que edifique nuestra fe. Pero Dios hablará solamente una palabra: “Cree lo que te he dicho. Confía en Mi”.

viernes, 3 de julio de 2015

VIVIENDO EN EL REPOSO DE DIOS


David Wilkerson 

















Mi esposa, Gwen, tenía 34 años de edad la primera vez que le encontraron cáncer. Estábamos devastados cuando recibimos la noticia. Nos habíamos trasladado recién con nuestra familia a Nueva York para iniciar un ministerio a las pandillas callejeras. Ahora, mientras caminaba por las calles predicando a los miembros de las pandillas y adictos, tenía que luchar contra las lágrimas de angustia y temor. Pero el Señor continuamente me aseguraba, “Yo soy fiel, David. No te abandonaré a ti ni a tus seres queridos.” Dios caminó conmigo a través de esta penosa experiencia de cáncer, y con cada una que le ha seguido.
Sin embargo, el Señor no desea que experimentemos la victoria una sola vez. Su meta no es que salgamos de una crisis diciendo: “Gracias, Dios, que pude mantener mi fe a través de esto.” Si, pudiste haberlo lograrlo a través de esa experiencia, pero, de la misma manera como le ocurrió al victorioso Israel en el Mar Rojo, eventualmente otra prueba vendrá, y esta puede ser una prueba totalmente diferente.
Vivir en el descanso de Dios es un estilo de vida. Él desea que seamos sostenidos por su paz y confianza en todas nuestras pruebas, sabiendo que nuestro sumo sacerdote se compadece de nuestras debilidades.
No entendamos mal: No estoy hablando acerca de lograr cierto estado de éxtasis. Muchos maestros de la Nueva Era sostienen que la única manera de soportar las crisis futuras, es endurecer tu corazón ahora y neutralizar todo tu amor. En breves palabras, si simplemente dejas de preocuparte por la gente, no sufrirás dolor. De esta forma, creas un escudo contra las calamidades de la vida.
Sin embargo, Dios nunca es glorificado cuando sus siervos se vuelven insensibles. Esto no es para nada el significado de Su descanso. Es acerca de aprender a confiar en que Él es fiel en sus promesas para nosotros en todas las cosas.
Soy padre de cuatro y abuelo de once, y puedo decir honestamente, que nunca ha habido un momento en el que pueda hacerme a un lado y observar a uno de mis hijos o nietos sufriendo, sin querer involucrarme en su sufrimiento. En tales tiempos, he hecho todo lo que ha estado en mi poder para sanarlos y librarlos. Te pregunto, ¿Cuánto más nos ama nuestro Padre celestial, que camina con nosotros en nuestras pruebas, y ansia sanar nuestras heridas?
“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:11)

domingo, 17 de mayo de 2015

MANTENIENDO EL ESPÍRITU DEL REGOCIJO


David Wilkerson
















Dios oyó el clamor de los israelitas y mostró misericordia para ellos. Él cambió su llanto en alegría, permitiendo que ellos gritaran y se regocijaran. Y ahora Él los llamó a congregarse para otra reunión.
Si el gozo de Israel iba a ser mantenido, si no se iba a perder otra vez, Dios tenía que escarbar más profundo. Ciertas áreas en las vidas de las personas todavía no estaban de acuerdo a Su Palabra. Sin embargo, el Señor había permitido que todos se regocijaran por una temporada, porque Él quería que ellos supieran que estaban seguros. Ahora, en este estado de aceptación y gozo, Él les pidió a ellos que se comprometieran a tener una mayor separación del mundo.
Dios le dijo a estas almas gozosas: "Estoy complacido con ustedes. Ustedes han honrado Mi Palabra, arrepintiéndose de sus pecados, regocijándose en Mi misericordia y prometiéndome obediencia. Ahora es el tiempo de que ustedes actúen en Mi amor. Yo quiero que se separen totalmente y que se rompan completamente toda influencia mundana que ha invadido sus corazones y hogares".
Como pueden ver, mientras los israelitas estuvieron en cautiverio, se sintieron cómodos con los paganos, adoptando su idioma y costumbres. Hombres israelitas se habían casado con mujeres paganas y mujeres israelitas habían comprado maridos paganos por medio de dotes. Los israelitas también habían permitido que cosas paganas vinieran a ser parte de la adoración en la casa de Dios.
Amados, no podemos llenarnos de Cristo si no continuamos aumentando nuestra separación de este mundo. Si nuestra forma de pensar no se está volviendo cada vez más celestial y menos como los inconversos que nos rodean, poco a poco perderemos todo el gozo de nuestro arrepentimiento.
Israel no quería perder su gran espíritu de regocijo, así que se congregaron otra vez para obedecer a Dios en este asunto: "Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres" (Nehemías 9:2).
“Se reunieron…para protestar y jurar que andarían en la ley de Dios…que no daríamos nuestras hijas a los pueblos de la tierra, ni tomaríamos sus hijas para nuestros hijos” (10:29-30).
¿Cómo mantenemos el gozo del Señor? Lo hacemos de la misma forma en la que obtuvimos Su gozo al comienzo. Primero, amamos, honramos y tenemos hambre de la Palabra de Dios. Segundo, caminamos continuamente en arrepentimiento. Y, tercero, nos apartamos de las influencias mundanas.

miércoles, 1 de abril de 2015

TODO EL CONSEJO DE DIOS

David Wilkerson


















La primera evidencia de un avivamiento es un gran deseo de escuchar y obedecer la Palabra del Señor.
“Y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel. Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo. Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley...Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo...y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento.” (Nehemías 8: 1-3, 5).
El grito de sus corazones era: “¡Tráenos la verdadera Palabra del Señor!” Esdras estuvo en pie, sobre un púlpito de madera y leyó la Palabra de Dios durante seis horas, mientras la multitud prestaba atención, entendiendo que la causa de su sufrimiento era su propia terquedad y rebelión. La evidencia más segura de avivamiento en un alma, en una iglesia, o en una ciudad, es un hambre de la Palabra de Dios. Los cristianos descarriados no quieren escuchar la Palabra...¡les aburre!...lo que quieren es emoción. Los predicadores descarriados no predican mucho de la Palabra de Dios; en lugar de ello, dan pequeños sermones breves. ¡Ellos no predican acerca de la Ley, porque eso produce convicción y sacude a la iglesia! ¡Hace que los tibios se retuerzan!
Donde el Espíritu Santo está obrando, la gente en las bancas clama por la Palabra. Recibo cientos de cartas de santos hambrientos que claman: “Estamos tan hambrientos. No escuchamos la verdadera Palabra. ¡Recibimos letra muerta sin unción!”. Donde Dios está obrando hay Biblias por todas partes. Hay un entusiasmo por la predicación y la enseñanza con una verdadera reverencia por la Palabra.
Qué triste es que en muchas iglesias carismáticas, la predicación simplemente se soporta. ¡Ellos sólo quieren música, entretenimiento, y cantantes especiales en el centro del escenario! Cuando viene el Espíritu Santo, la Palabra es aclamada. El clamor del pueblo es: “¡Señor, yo lo quiero todo: lo bueno, lo malo, los mandamientos, las promesas, todo el consejo de Dios!”

lunes, 9 de marzo de 2015

CUANDO TODO SE DERRUMBE


David Wilkerson




















Hoy en día, muchos cristianos corren a las montañas para esconderse de las calamidades crecientes. Los llamados “profetas” están diciendo a la gente que busquen refugios. A los judíos cristianos se les está advirtiendo que regresen a Israel para escapar del colapso financiero que viene a los Estados Unidos.
Yo sé dónde quiero estar cuando todo se derrumbe. Cuando colapse el mercado financiero, yo quiero volver a Wall Street, donde estuve en la última crisis el 19 de octubre 1987. Yo quiero estar ahí, como un moderno Enoc, caminando y hablando con Dios, sin temor. Un testigo pacífico, sin temor, predicando de Jesús a todos aquéllos, cuyo mundo ha colapsado.
Jesús dijo: "¡Id!" y no: "¡Escóndanse!". Yo quiero estar donde está el Espíritu Santo y tú puedes estar seguro de que Él estará allí en el frente de batalla, atrayendo a los afligidos y temerosos.
Enoc vio este mundo impuro. Su propia sociedad era maligna, y a medida que él repasaba la historia de sus días recientes, todo lo que él podía decir era: "¡Impuro, impuro!” Enoc, séptimo desde Adán, profetizó: "He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él" (Judas 14-15).
¿Estás caminando con el Señor? Entonces debes ver el mundo como lo vio Enoc: Impuro y repleto del espíritu del anticristo y de palabras ofensivas contra tu Dios. ¿Cómo puedes ser parte de un mundo tan inmundo? ¿Cómo puedes asociarte con aquéllos a quienes Él vendrá a juzgar? Dios viene con decenas de miles de Sus santos para juzgar a un mundo pecaminoso y perdido. ¿De qué lado estás?
Pero si caminas de la mano de Jesús, hablando con Él, escuchándole, entonces aborrecerás este sistema mundano impío. Te pondrás del lado del Señor en contra de los que hablan mal de Él. 
Oirás al Señor decir: “El que quiera ser amigo del mundo, se constituye en mi enemigo" (ver Santiago 4:4).

jueves, 6 de noviembre de 2014

CONFIANDO EN EL TIEMPO DE DIOS

David Wilkerson



















Si no crees en el tiempo del Espíritu Santo, nunca vas a entender por qué las oraciones parecen demorar en ser contestadas. Cada promesa de Dios se levantará para que seas probado, ¡a menos que descanses en el tiempo del Señor! Está escrito acerca de José, que estaba en prisión sin poder hacer nada: “Hasta la hora que se cumplió su palabra, El dicho de Jehová le probó” (Salmo 105:19). Este versículo del tiempo del Espíritu Santo se encuentra entre estas dos afirmaciones: (1) “Afligieron sus pies con grillos; En cárcel fue puesta su persona” (Versículo 18) y; (2) “Envió el rey, y le soltó…le dejó ir libre.” (Versículo 20).

La prueba de la espera de José le rompió el corazón. Escucha su patética súplica al copero después de que José le reveló que iba a ser restaurado y puesto en libertad de la cárcel: “Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa…y tampoco he hecho aquí por qué me pusiesen en la cárcel.” (Génesis 40:14-15).
Algunos podrían preguntarse dónde estaba la fe de José. Estaba tan cerca de Dios que podía interpretar sueños y misterios. Dios habló con él, así que ¿por qué no simplemente descansar y confiar en Dios para sacarlo de ahí? ¿Por qué una súplica tan lamentable al copero para hablar de él ante Faraón? ¡Él estaba siendo probado por la Palabra! Puedes leerla, orarla, predicarla, pero hasta que sea probada en ti, no va a producir vida. Algunos de ustedes están siendo severamente probados por la Palabra en este momento. Has visto a Dios contestar muchas oraciones, pero ahora mismo tienes una oración sin respuesta desde hace mucho tiempo. Tu llanto, tu clamor, tus manos levantadas, tu esfuerzo, todo parece no haber sido oído, no hay evidencia de una respuesta en ninguna parte.
Déjame contarte lo que se necesita para vencer en estos últimos días. Debemos permanecer en cada promesa y orar con fe, efectivamente, fervientemente, sin dudar, y luego esperar y descansar, confiando en que el Señor hará lo correcto, en Su tiempo y a Su manera. Pocos cristianos hoy en día esperan con paciencia que Dios obre en Su tiempo. Cuanto más se retrasa, más se enojan algunos. Otros finalmente se dan por vencidos, pensando que Dios no contesta.
Di con Habacuc: “Estaré quieto en el día de la angustia…Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos…y los labrados no den mantenimiento…y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza…y en mis alturas me hace andar.” (Habacuc 3: 16-19).

jueves, 9 de octubre de 2014

EL ESPÍRITU DE GOZO Y CELEBRACIÓN


David Wilkerson
















"Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza. Los levitas, pues, hacían callar a todo el pueblo, diciendo: Callad, porque es día santo, y no os entristezcáis. Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a obsequiar porciones, y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado." (Nehemías 8: 10-12).
Dondequiera que el amor por la Palabra de Dios ha sido restaurado y ha resultado en arrepentimiento, siempre vendrá una poderosa ola de gozo y celebración. Pero hay un cierto tipo de alegría fingida y falsa celebración en la tierra hoy en día: Es la celebración de uno mismo y la idolatríaŠ¡la danza alrededor del becerro de oro! Necesitamos mucho discernimiento para conocer la diferencia entre el verdadero gozo del arrepentimiento y el falso regocijo de los idólatras.
Moisés y Josué descendieron del monte y escucharon un gran grito en el campamento: "No, no son gritos de victoria ni lamentos de derrota. Oigo sonidos de celebración" (Éxodo 32:18). Estaban gritando, cantando, y danzando; y Moisés sabía que era algo de la carne. Sabía que era un pueblo era de dura cerviz, rebelde, lleno de lujuria, fornicación, desnudez, y sensualidad. ¡Era el grito de la idolatría!
¿Puedes ver la diferencia? Si no hay predicación de la ley para convencer de pecado, si no hay llanto, ni rostros a tierra, si no hay amor por la Palabra reprobatoria de Dios, si no hay arrepentimientoŠ¡entonces no hay grito espiritual, ni cántico piadoso! ¡Ten cuidado! Puedes estar atrapado en la canción de la idolatría.
¿Por qué hubo tan grande felicidad, tal espíritu festivo de gozo en este avivamiento registrado en Nehemías? "Porque habían entendido las palabras que les habían enseñado" (Nehemías 8:12). Dicho de otra forma, ellos pudieron discernir e hicieron caso. ¡Ellos obedecieron!

domingo, 6 de julio de 2014

SUFICIENCIA EN TODAS LAS COSAS

David Wilkerson

















¿Por qué tantos creyentes experimentan debilidad, sentimientos de desesperación y vacío, como si no pudieran continuar más? Es porque ellos no tienen la revelación que el Espíritu le dio a Pablo, ¡una revelación de todas las provisiones que Dios ha hecho posible para aquellos que se apropian6de ellas por fe!
¿Encajas en la descripción que hace Pablo del siervo rico, aquél que tiene todo lo que necesita y aun más; en todo tiempo, en cada crisis? ¿Has comprobado esto haciendo retiros del banco del cielo?

Por varios años yo trabajé con Kathryn Kuhlman, una evangelista norteamericana. Yo predicaba con todo mi corazón en sus campañas mensuales en Pittsburg, Pensilvania y Youngstown, Ohio. Las reuniones se llevaban a cabo en la mañana y en la noche, y generalmente al final de cada día yo estaba exhausto. Una noche la Sra. Kuhlman nos dijo a mi esposa Gwen y a mí: “Vamos a algún lugar a cenar”. Yo le respondí: “Lo siento, estoy demasiado cansado. Debo ir al hotel y dormir un poco”.
Ella me miró con curiosidad y me preguntó: “David, ¿predicaste bajo la unción del Espíritu esta noche?” Yo respondí: “Tú sabes que yo estaba ungido. ¡Los altares estaban llenos de gente!”
La señora Kuhlman dijo suavemente: “Entonces no estas captando algo. Si estás ministrando bajo el poder del Espíritu Santo, deberías estar más fuerte al final del culto que cuando comenzaste ¡porque él es un Espíritu
vivificador! Tú puedes sobreponerte a tu carne, porque por el Espíritu, puedes apropiarte de esa libertad”. Desde entonces, yo he comprobado esa verdad en mi ministerio.
“Y poderoso es Dios…a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” (2 Corintios 9:8). Abundar aquí significa literalmente: “Siempre aumentando; tener más al final que al comienzo”. En otras palabras, mientras la batalla se torna más fuerte ¡la gracia de Dios aumenta! Cuando la debilidad venga sobre ti, la fuerza de Dios viene sobre ti, con mayor fuerza, si puedes creerlo.

sábado, 5 de julio de 2014

NO SABER COSA ALGUNA SINO A JESUCRISTO

David Wilkerson



















“Porque en él vivimos, nos movemos y somos” (Hechos 17:28). Los hombres y las mujeres de Dios viven dentro de este muy pequeño círculo; sus vidas, cada movimiento, toda su existencia está envuelta sólo en lo que le interesa a Cristo.
Para conocer nada más que a Cristo, debe haber un fluir continuo de revelación del Espíritu Santo. 
Si el Espíritu Santo conoce la mente de Dios,si Él escudriña las cosas escondidas y profundas del Padre y si Él va a ser una fuente de la que brote agua viva, entonces esa fuente de agua debe de ser una continua e inagotable revelación de Cristo. Esto le espera a todo siervo del Señor que esté dispuesto a esperar en el Señor, calladamente, creyendo en fe, confiando en que el Espíritu Santo manifestará la mente de Dios.
Hoy necesitamos la Palabra infalible de Dios, una revelación viva y verdadera.Samuel tenía esa clase de Palabra de Dios, y todo Israel lo sabía. Cuando Samuel hablaba, de todas las voces en la región, la de él se cumplía y ninguna palabra caía al suelo.

Hoy en día multitudes están tratando de cernir todas las voces, para oír la Palabra clara de Dios. Los santos de Dios están fatigados por el aluvión de voces, donde sólo encuentran unos cuantos granos de verdad. ¡Sólo Cristo es la luz! Todo el mundo se encuentra en tinieblas y sólo la luz dispersa esas tinieblas.

Pablo dijo: “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Corintios 4:6).
Puede que estés en un lugar oscuro ahora mismo. Tus buenas obras no disiparán esas tinieblas, y nuestras prédicas sobre temas sociales tampoco lo harán.Ninguna experiencia personal lo logrará. Y voy a ir un paso más allá, ni siquiera atar los poderes de las tinieblas funcionará a no ser que la luz de Cristo alumbre. ¡Todas las tinieblas se desvanecen en la luz de la gloria de Dios reflejada en el rostro de Jesucristo! Estudiemos solamente a Cristo en el lugar secreto. Servimos al mismo Dios y somos enseñados por el mismo Espíritu Santo, que todos los demás que han conocido a Cristo en plenitud.

viernes, 6 de junio de 2014

PIDIENDO FE

David Wilkerson

















Los apóstoles le dijeron al Señor: “Auméntanos la fe” (Lucas 17:5).
Jesús respondió al pedido de sus discípulos por más fe de esta manera:“¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice
más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú?…Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos,pues lo que debíamos hacer, hicimos.” (Lucas 17:7-8,10)
Cristo está hablando aquí de nosotros, sus siervos, y de Dios, nuestro Señor. Nos está diciendo que nosotros estamos para alimentar a Dios. Te preguntarás: “¿Qué clase de alimento se supone que debemos traerle al
Señor? ¿Qué satisface Su hambre?” ¿Cómo haremos esto?
La Biblia nos dice, “Pero sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6). Sencillamente, el plato más delicioso para Dios es la fe. Aquella es la comida que le agrada.
Vemos esta ilustración a través de la escritura. Cuando un centurión pidió a Jesús que sanara a su siervo enfermo con tan solo decir una palabra, Cristo festejó la vibrante fe de aquel hombre. Él respondió, “De cierto os digo,que ni aun en Israel he hallado tanta fe” (Mateo 8:10). Jesús estaba diciendo, “Aquí hay un Gentil, un extranjero, quien está alimentando mi espíritu. Qué alimento más nutritivo está dándome la fe de este hombre.”
Cuando la mujer con el flujo de sangre (Lucas 8:43.48) pasó entre la multitud y tocó Su manto en fe, Jesús se dio cuenta inmediatamente de su fe y ella fue sanada. Su fe le agradó.
Noto en las palabras de Jesús en Lucas 17:8 una declaración descortés:“Prepárame la cena…y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú”. Él está diciendo: “Tú no comes primero. Yo lo
hago.” En otras palabras, no podemos consumir nuestra fe en nuestros propios intereses y necesidades. Más bien, nuestra fe es el medio para satisfacer el hambre de nuestro Señor.

miércoles, 26 de marzo de 2014

NO CON ORACIONES A MEDIAS

David Wilkerson




















Como siervos del Señor, estamos en peligro constante del enemigo. Nuestro amor por Jesús es una amenaza a todo el infierno y no podemos tomar ninguna obra santa sin que Satanás ponga toda clase de lazos y trampas para nosotros.
Recientemente, una consejera matrimonial me llamó: “Dondequiera que miro en nuestra iglesia, las parejas se están separando”, me dijo. “Literalmente,es una plaga en el cuerpo de Cristo ahora mismo”.
Escucho toda clase de razonas por el descontrol en hogares cristianos: incompatibilidad, falta de comunicación, pérdida de afecto, infidelidad. Pero en realidad, es algo que va mas allá de eso. Detrás de todo, es un ataque del infierno contra los santos de Dios.
La causa de los hogares rotos entre inconversos no es un misterio. Pero entre los justos, tal descontrol tiene una causa. Piénsalo, ¿Cómo pueden perder la autoridad en sus hogares los cristianos dedicados que han estado escuchando predicación santa por años? Ellos conocen muy bien el juramento de Dios en su pacto de ser su fortaleza. Ellos saben que Él promete destruir cada poder satánico que venga contra ellos. Así que, ¿Por qué el diablo está prevaleciendo? ¿Por qué sus matrimonios están bajo constante amenaza?
Creo que es porque al menos un integrante de la pareja ha abierto la puerta al engaño satánico. Quizás ambos han permitido algo de liviandad en sus vidas,o se han vuelto espiritualmente flojos. Y ahora un demonio enfurecido ha obtenido una fortaleza en sus corazones y hogar.
Si estás bajo ataque como este, debes preguntar lo que los discípulos preguntaron: “Maestro, ¿Por qué no pudimos echar fuera esos demonios? ”Jesús respondió que ciertas ataduras satánicas no responderán a la
imposición de manos o una sola oración a medias. Estas fortalezas están arraigadas tan profundamente, que la única forma de echarlas fuera es a través de oración y ayuno continuo.
Sin embargo, la iglesia de hoy está en un adormecimiento en relación al poder de la oración. Un velo ha caído sobre los ojos de millones. Y ahora, cada vez que confrontan problemas, el último a quien van es a Jesús. Han abandonado el aposento secreto, y a cambio, se han vuelto a la sicología, consejeros, libros, amigos; a todo, menos al Señor.
Si dices que tu matrimonio está arruinado y quieres que sea sanado, tengo que preguntarte ¿Cuánto tiempo pasas a solas con Dios? ¿Cuántas veces has apagado el televisor por una hora para solamente sentarte ante Jesús y descargar tu alma? ¿Cuántas comidas has dejado para ayunar por tu matrimonio?
“La oración eficaz del justo puede mucho.”(Santiago 5:16)

jueves, 19 de diciembre de 2013

LA VERDADERA HISTORIA DE AMOR

 David Wilkerson






















Una película titulada “Love Story” (Historia de Amor) contenía una frase que se hizo famosa: "Amar es nunca tener que pedir perdón". Está bien en un guión de una película, pero en realidad, es una mentira de lo más profundo del infierno. De acuerdo a la Palabra de Dios, el amor es aprender a decir:“Lo siento”.
Un marido iracundo se jactó: “Abandoné a mi esposa anoche. Ella siempre tiene la razón, y yo siempre estoy equivocado, pero no esta vez. No voy a dejar que me pisotee de nuevo. Yo sé que tengo razón en este asunto y no voy a ceder. Me voy a alejar hasta que se arrastre por el suelo y admita que está equivocada”.
Además de aprender a decir: “Lo siento”, los maridos y las esposas tienen que aprender a decir: “Te perdono”. Jesús nos advirtió que el perdón de nuestro Padre celestial depende de nuestro perdón a los que nos ofenden.
“Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas”. (Marcos 11:25-26)
¿Tu esposo o esposa te ha engañado? ¿Has sido herido por el adulterio?¿Descubriste accidentalmente el romance secreto? ¿Hubo un verdadero arrepentimiento? ¿Estás esforzándote por perdonar y olvidar?
Puede que nunca olvides, pero debes aprender a perdonar. Mientras vivas, puede que seas perseguido por las imágenes de tu esposo o esposa en los brazos de otra persona. Puede que siempre sufras y te aflijas por eso. Pero si él o ella han mostrado evidencia del arrepentimiento divino -y están haciendo todo el esfuerzo posible para compensarte- debes perdonar. Más que eso, de una vez por todas, debes dejar de traer a colación el pasado. Varios miles de matrimonios han sobrevivido a la infidelidad, pero sólo porque el arrepentimiento divino
por el pecado fue seguido por el perdón de Cristo. Si sigues sacando a relucir el pasado viejo y feo, el matrimonio estará en peligro.

La Biblia dice: “La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa”. 
(Proverbios 19:11).