letrero

lunes, 17 de septiembre de 2012

La Responsabilidad de los Padres

CHARLES STANLEY



















LUCAS 3;22
Las palabras son solo una pequeña parte de la comunicación de los padres. Veamos ahora dos tipos de mensajes en los que debemos ser modelos para nuestros hijos.
Primero, los niños necesitan saber que son amados, aceptados y capaces. En el pasaje de hoy, Dios Padre dijo estas cosas a su Hijo. Es esencial que nuestros hijos logren una sensación de seguridad y de pertenencia en el hogar, para que no busquen aceptación en otras partes. Y la manera como les amemos y proveamos para ellos les ayudará a llegar a entender el amor del Padre celestial.
Segundo, los padres somos responsables de enseñar los principios necesarios para vivir una vida agradable a Dios. Una forma de hacerlo es mediante la lectura de la Biblia en voz alta, y compartir historias de cómo el Señor estuvo involucrado en nuestras vidas. Pero las acciones deben concordar con lo que decimos. Por ejemplo, no podemos esperar que nuestros hijos entiendan realmente la regla de oro si actuamos con egoísmo, arrogancia o insensibilidad.
Modelar la vida cristiana debe ser intencional, como el leer la Biblia o servir en la iglesia como familia. Pero tenga en cuenta que las acciones y las palabras no siempre se perciben correctamente. Asegúrese de que la comprensión de sus hijos concuerde con el mensaje que espera comunicar.
Sus palabras y sus acciones enseñan. ¿Saben sus hijos, más allá de toda duda, que son valorados y capaces? ¿Les está dando las herramientas que necesitan para seguir a Cristo? Recuerde que Dios no espera perfección. Él guiará al corazón dispuesto y cubrirá los errores con su gracia.

sábado, 15 de septiembre de 2012

¿Se valora usted por lo que hace o por lo que es?

ADRIAN ROGERS


















ESCRITURA:
Romanos 12:3: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.”
TESORO BÍBLICO:
¿Trata usted de ser el mejor o hacer lo mejor? El perfeccionista tiene que ser el mejor. Tiene que ser el número uno. No puede aceptarse a sí mismo. La gracia de Dios exalta a una persona sin enorgullecerla, y humilla a una persona sin degradarla. La persona que se esfuerza por lograr la excelencia dice: “Soy lo que soy por la gracia de Dios.”
¿Se valora usted por lo que hace o por lo que es?Usted puede escoger. Puede escoger verse como Dios le ve o puede escoger verse como el mundo le ve. ¿La opinión de quién escuchará el día de hoy?
PUNTO DE ACCIÓN:
¿Existe alguien en su vida cuya opinión le es profundamente importante? En lugar de definir quién es usted basándose en esa opinión, mídase a sí mismo con las normas de Dios expuestas en su palabra.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

REDIMIDOS POR LA SANGRE DE JESÚS

 David Wilkerson



























"Aun no lo he alcanzado - mi carne aún se resiste al Espíritu - pero soy redimido por la sangre de mi Salvador y yo voy a cantar y gritar alabanzas a mi Dios."
¿Suena esto como lo que usted ora cada mañana? Probablemente no. Lo más probable es que usted comience el día tratando de encontrar la manera de seguir luchando y, haciendo de tripas corazón, promete a Dios que nunca volverá a sus viejas costumbres.
Cuando gana una victoria ocasional, se siente bien al respecto y  se dice: "¡Lo hice! sabía que si simplemente ponía mi corazón y mi mente en ello podría conseguir la victoria". La tendencia es sentirse orgulloso de lo que ha hecho e ir por ahí juzgando a los demás que no son victoriosos en ello.
Cuando era más joven, cada vez que necesitaba una victoria sobre algo, podría haber ocurrir algo como esto: decirme a mí mismo: "Yo voy a hacer esto aunque me mate", al  mes yo pensaba: "Esos pensamientos codiciosos se han ido, ¡ahora soy libre!"; pero siempre demostraba ser una victoria parcial, entonces venía el desánimo y  yo gritaba: "¡Oh, Dios, he rogado que me libres, pero no es así. Esta cosa está aún en mí!" Y entonces, culpaba a Dios.
El hecho era que yo estaba tan ocupado luchando en mi carne, para ser justo que perdía mi comprensión de la verdadera justicia - la única justicia que el Padre acepta - sólo Jesucristo es justo delante de Dios y cuando estemos ante el Padre, Él nos acepta sólo a través de Cristo, a través de su justicia y su victoria.
"¿Qué debo hacer?" Puede Usted preguntar. Bueno, en primer lugar, no hagas caso a las mentiras del diablo. En segundo lugar, levantase sobre sus pies espirituales y empiece a dar alabanza al Señor. Declare valientemente: "¡Por mi fe en la sangre de Jesús, recibo la justicia de Cristo. Él me ha hecho apto y calificado para adorar y servir a mi Señor!"
(Colosenses 1:14). La redención significa simplemente "poner en libertad". Hemos sido puestos en liberta"En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados"d por la preciosa sangre de Jesús. Tenemos el derecho de mantenernos firmes en pie contra toda acusación y decir: "Yo no voy a comprar eso, diablo. Me has acusado por última vez. Mi Biblia dice que soy redimido, porque creo en lo que Jesús hizo por mí en la cruz,  confieso a Jesús mis pecados y soy redimido, ¡soy libre!".

La Condición de Dios Para su Bendición

CHARLES STANLEY


















El Señor quiere darnos abundancia de bendiciones. Veamos lo que se requiere para que podamos recibirlas.
El pasaje de hoy aclara la única condición necesaria para recibir lo mejor de Él: la entrega total. Cada aspecto de nuestro ser —cuerpo, alma y espíritu— debe ser un sacrificio vivo. Esto puede sonar sombrío, pero contrariamente a la lógica humana, la verdadera libertad solo se encuentra cuando nos rendimos totalmente a Cristo.
En el Antiguo Testamento, los sacrificios eran muy comunes. Para expiar el pecado, la persona podía traer un cordero al altar. El animal era apartado para los propósitos de Dios como una ofrenda sagrada, y por medio de su muerte se hacía restitución.
Cuando nosotros nos damos como un sacrificio, no hay necesidad, afortunadamente, de derramar nuestra sangre. Jesús murió para expiar todos nuestros pecados. Pero por amor y gratitud, cada aspecto de nuestras vidas debe ser rendido a Él.
¿Qué implica una vida rendida? Un compromiso total con Cristo que no cambia en nada por la influencia del mundo. Nuestros deseos y las viejas maneras de funcionar no son ya las fuerzas motivadoras. En vez de eso, su Espíritu nos guía, y su voluntad es la meta. Rendirse a Él significa seguir su dirección en actitud, palabras, pensamientos y acciones —y hacerlo sin disculparnos, sin vacilaciones y sin temor.
Usted tiene una opción: conformarse con algo inferior a lo que Dios puede darle, o rendirse totalmente a Él. La entrega total no es un camino fácil; significa morir a sus deseos y al interés personal. Pero recuerde que Él está dispuesto y es capaz de hacer más de lo que nosotros somos capaces de imaginar.

¿Es Usted Un Perfeccionista?

Adrian Rogers
























ESCRITURA:
Segunda Corintios 5:21: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.”
TESORO BÍBLICO:
Su servicio no lo hace ni menos, ni más ante los ojos de Dios. Si usted piensa que Dios va a aceptarlo basándose en el tiempo que dedica al estudio bíblico o a su ministerio, usted va a caer en la trampa de nunca saber si está haciendo lo suficiente. Usted nunca se sentirá totalmente aceptado. El perfeccionismo es un ladrón. Promete recompensas, pero le roba el gozo y la satisfacción. ¿Por qué? Porque la perfección es una meta inalcanzable. Si usted es un perfeccionista, se ha puesto una meta imposible y por lo tanto enfrentará constantemente la frustración y el fracaso. Usted es perdonado en Cristo. Usted es hecho justicia en el Señor Jesucristo.
PUNTO DE ACCIÓN:
¿Es usted un perfeccionista? Pídale a Dios por medio del Espíritu Santo que le libre de la frustración y el fracaso. Ahora tome la decisión consciente que usted puede ser imperfecto, ¡y aún ser amado por Dios!

martes, 11 de septiembre de 2012

Vamos, Alma Mía, Inclina Tu Cerviz!

CHARLES SPURGEON

















Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud." Lamentaciones 3:27.

Esta afirmación es tan buena como una promesa. Ha sido bueno, es bueno y será bueno que yo lleve el yugo.
Temprano en la vida tuve que sentir el peso de la convicción, y desde entonces ha evidenciado ser una carga que enriquece el alma. ¿Acaso amaría tanto el Evangelio si no hubiera aprendido, gracias a una profunda experiencia, la necesidad de la salvación por gracia? Jabes fue más ilustre que sus hermanos por cuanto su madre lo dio a luz con dolor, y aquellos que sufren mucho para nacer para Dios, son conformados en sólidos creyentes en la gracia soberana.
El yugo de la censura es enfadoso, pero prepara al hombre para futura honra. Quien no haya sufrido el castigo del desprecio no es idóneo todavía para ser líder. La alabanza intoxica si no va precedida del ultraje. Los hombres que se alzan a la eminencia sin una lucha previa usualmente caen en la deshonra.
El yugo de la aflcción, del desencanto, y del trabajo excesivo no ha de ser buscado de ninguna manera; pero cuando el Señor lo pone sobre nosotros en nuestra juventud, desarrolla con frecuencia un carácter que glorifica a Dios y bendice a la iglesia.
Vamos, alma mía, inclina tu cerviz; toma tu cruz. Fue buena para ti cuando eras joven, y no te hará ningún daño ahora. Sopórtala alegremente, por Jesús nuestro Señor.

Cómo esperar en Dios

CHARLES STANLEY


El Todopoderoso le formó. Él conoce sus capacidades y debilidades, como también todos los detalles de su situación y los resultados potenciales de cualquier decisión que usted pueda tomar.
Su Creador sabe lo que es mejor para su vida. Su plan para usted, motivado por su sabiduría y su amor, se ejecuta con sincronización perfecta. Esta última parte puede ser difícil de aceptar por nosotros, especialmente cuando se trata de esperar.
Pero la paciencia es a menudo parte del plan. En algunas circunstancias de la vida, Dios nos enseña a confiar y a renunciar a nuestro anhelo de gratificación inmediata. Demostramos entrega y humildad ante Él cuando nos sometemos a su agenda.
Hay, por supuesto, otra opción. Dios nos dio libre albedrío para aceptar su plan o apartarnos de él. Cuando la vida no sigue el camino deseado, podemos tratar de hacer que las cosas se hagan como queremos, pero esto no funciona. De hecho, siempre lleva al desengaño y a las dificultades, haciendo que perdamos lo que Dios tiene para nuestras vidas. Aunque esta opción es tentadora, los resultados no son deseables.
La Biblia contiene ricas promesas de las que nos podemos apropiar, y Dios cumple siempre su Palabra. Como sus seguidores, debemos creer con fe y esperar con tranquilidad y paciencia (Ro 12.12). Mientras tanto, escuchemos y obedezcamos.
Acepte cualquier “circunstancia” en la que Dios le tenga en este momento. Si es un tiempo de espera, elija tener paciencia. Andar en la voluntad del Señor nos obliga a seguir siendo sensibles a su voz. Nuestro Padre celestial nos protege de cometer errores cuando estamos dispuestos a escucharle.