letrero

domingo, 25 de noviembre de 2012

¡SABER QUE DIOS ES BUENO!

DAVID WILKERSON



















Dios es bueno en su vida, El le cuida y le protege. No hay una sola cosa en su vida, ningún hábito, pecado o dificultad emocional que usted enfrente sobre la que Jesús no tenga el poder.


Cuando Nehemías llegó a Jerusalén y vio la terrible y devastada condición de la ciudad él lideró al pueblo judío que vivía allí a una gran avanzada espiritual y a un tiempo de reconstrucción (ver el libro de Nehemías). Puedo
decirle hoy, tal como Nehemías dijo a su pueblo en aquel entonces, que si usted confía en Jesús y vuelve a Él con todo su  corazón su energía y su vida, Satanás y sus enemigos serán aplastados, conquistados y derrotados completamente. Ningún  de los enemigos que profundamente se ha interpuesto contra usted tras cualquier puerta se podrá proteger, esos enemigos tendrán que retirarse, serán obligados a huir.

Viejos hábitos, antiguos miedos y viejas adicciones acechan afligiéndonos y, a veces nos volvemos de nuevo a ellos. Pero Dios nos está diciendo: "¡Fija tus ojos en mí! Si me dejas ser tu victoria, veremos el final de esto."
¡Escuche lo que Dios está diciendo!

Si dejamos que Él sea nuestra victoria entonces hemos visto lo último de nuestro enemigo. Oh, el enemigo aún nos abofeteará tal como lo hizo con Jesús cuando lo dejó después de las tentaciones en el desierto. Pero si usted mantiene a Jesús en el muro de su corazón, en el muro de su vida, Él erradicará todas esas dificultades emocionales.

Usted puede estar viviendo con temor a patrones habituales de pecado, cosas a las que usted podría regresar. Usted sabe que ha sido limpiado de todo ello pero, están tan cerca que siente que en cualquier momento puede ser llevado nuevamente a la esclavitud y tiene miedo.

Estoy aquí hoy para llamarle a un lugar de protección y seguridad en Cristo Jesús cuando confíe en Él con todo su corazón.

"Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo" 
(1 Corintios 15:57).

sábado, 24 de noviembre de 2012

Aguanta, Pues el Señor te Sostendrá


CHARLES SPURGEON

















"Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería ante el mí el espíritu, y las almas que yo he creado." Isaías 57: 16.

Nuestro Padre celestial busca nuestra instrucción, no nuestra destrucción. Su contención con nosotros tiene una amorosa intención hacia nosotros. Él no siempre estará alzado en armas en contra nuestra. Nosotros creemos que el Señor prolonga Sus castigos, pero eso es porque nuestra paciencia es limitada. Su compasión permanece para siempre, mas no su contención. La noche pudiera parecer inacabable, pero al fin ha de dar paso al alegre día. Así como la contención es únicamente por un tiempo, así la ira que conduce a ella es únicamente por un pequeño rato. El Señor ama demasiado a Sus elegidos y no puede estar siempre airado con ellos. 

Si Él tratara siempre con nosotros como lo hace algunas veces, decaeríamos sin tardanza, y descenderíamos sin esperanza a las puertas de la muerte. ¡Valor, querido corazón! El Señor pronto pondrá término a Su reprimenda. 


Aguanta, pues el Señor te sostendrá, y te transportará. El que te creó sabe cuán frágil eres, y cuán poco puedes soportar. Él manejará tiernamente lo que creó tan delicadamente. Por tanto, no tengas temor por causa del doloroso presente, pues se desliza rápidamente hacia un jubiloso futuro. El que te afligió te sanará; Su pequeña ira será seguida por grandes misericordias.

EL ESPIRITU DE PABLO SE CONMOVIÓ

David Wilkerson


















Cuando el apóstol Pablo miró a las multitudes idólatras en Atenas, su espíritu se conmovió  (Vea Hechos 17:16). Igualmente, cuando yo miro por la ventana de mi apartamento cada noche, viendo las masas en Manhattan, experimento lo que Pablo sintió. Veo muchos edificios hermosos – desde el horizonte de Midtown Manhattan hasta la Estatua de la Libertad – sin embargo, todos ellos parecen lápidas! Están repletos de muertos vivientes, multitudes de personas que están muriendo y se van al infierno. Tengo que clamar a diario: "¡Señor, te necesitamos! Nosotros no podemos hacer nada para alcanzar a estas personas sin Tu dirección y sin Tu poder!"Jesús sabía todo lo que Su iglesia enfrentaría en la actualidad, la oposición abrumadora, los muchos obstáculos. Y Él sabía exactamente lo que le acontecería a nuestra sociedad. Él sabía que habría un derrumbe moral, que la humanidad iría de mal en peor, y que un diablo enojado arrojaría un río infernal contra Su Iglesia.
Jesús no habría enviado a sus discípulos sin que Él supiera que el poder dado a ellos sería más que suficiente para satisfacer cada necesidad y oposición. Estos hombres que habían corrido de miedo cuando los soldados
vinieron por Él, eran tímidos, temerosos, inexpertos y no calificados. Sin embargo, Jesús sabía que estos hombres –cuando se rindieran completamente al Espíritu Santo- harían milagros, pondrían en fuga demonios, y vencerían cada adversario y desafío.
Creo que las palabras de Jesús a sus discípulos desvalidos aplican a nosotros hoy: "He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos…hasta que seáis investidos de poder desde lo alto" (Lucas 24:49).
Jesús estaba diciendo, en esencia: "Si ustedes tratan de evangelizar en su propia fuerza, en poco tiempo caerán de bruces. Conozco las batallas y los obstáculos que enfrentan y les daré un poder mayor que cualquier otro en el universo. Serán capaces de pararse frente a reyes, príncipes, gobiernos. Tendrán autoridad sobre demonios y principados. Pero no pueden hacer nada por Mí, a menos que estén llenos del Espíritu Santo. "

miércoles, 21 de noviembre de 2012

ELLOS NUNCA OBEDECIERON

DAVID WILKERSON
























A los hijos de Israel le encantaba oír la poderosa predicación de Ezequiel,
pero ellos nunca la obedecieron. "Y se acercan a ti en grupo, y delante de ti
se sientan, como pueblo mío, para escuchar tus palabras, ¡pero no las ponen
en práctica! Al contrario, se deshacen en elogios, pero su corazón sólo
busca satisfacer su codicia. Para ellos, tú no eres más que un trovador
romántico, de melodiosa voz y bien entonado. Oyen tus palabras, pero no las
practican. "(Ezequiel 33:31-32).

Muchas personas se han acercado a mí después de un servicio, me abrazan y
dicen: "Pastor, fue una palabra poderosa la que usted predicó". Pero a medida
que se han alejado, el Espíritu Santo me ha susurrado: "¡Ellos no oyeron ni
una palabra de lo que dijiste!"

El libro de Hebreos nos da una poderosa advertencia: "Como dice el Espíritu
Santo, si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones como en la
provocación, en el día de la tentación en el desierto" (Hebreos 3:7 - 8).
"¿Y quiénes fueron los que lo provocaron [rebelaron], aun después de haberlo
oído?" (Versículo 16). Estos pasajes muestran claramente que la dureza no
está conectado al ateísmo, el comunismo o cualquier otro "ismo", sino, más
bien, a oír y luego no hacer la Palabra de Dios.

Israel gusto escuchar la poderosa predicación del profeta Isaías, sin
embargo, continuamente justificaban sus pecados, invocando lo malo dicen bueno
ya lo bueno. Así que Dios instruyó a Isaías: «Ve y dile a este pueblo:
“Oigan bien, pero no entiendan; vean bien, pero no comprendan.” Entorpece
el corazón de este pueblo. Cierra sus oídos, y ciega sus ojos. Que no vea con
sus ojos ni oiga con sus oídos, ni entienda con su corazón, para que no se
convierta ni sea sanado.» (Isaías 6:9-10).

Dios sabía que los israelitas no estaban dispuestos a entregar los pecados que
les asediaban, ellos amaban demasiado sus placeres carnales y sus impías
compañías. Entonces el Señor le dijo a Isaías: "Estas personas nunca van a
cambiar sus corazones y de ahora en adelante, no voy a decir ni una palabra. En
cambio, quiero que los apresures hacia su dureza, Isaías. ¡De esa manera, tal
vez alguno oirá antes de que sea demasiado tarde!"

En pocas palabras, Dios estaba llamando a una entrega total de su pueblo. Doy
gracias a Dios por las multitudes de cristianos que comenzaron su caminar con
Jesús de la manera correcta, amando la verdad y la obediencia a Su Palabra. Al
abandonar los caminos de su carne, se enamoraron del Señor y Su Palabra se hizo
para ellos una lámpara de dirección.

Prestemos Atención A La Forma En Que Vivimos


CHARLES STANLEY
















Un día daremos cuenta de nosotros mismos a Dios (Ro 14.12). Debemos, entonces, prestar atención a la manera como vivimos.
El hombre rico de Lucas 16.19-31 tomó la trágica decisión de vivir para sí mismo sin tener en cuenta al Señor. También cometió dos errores más:
Primero, invirtió todo en sí mismo y nada para la vida venidera. Cuando estamos cegados por nuestros deseos y por la satisfacción personal, es fácil volvernos tibios en las cosas espirituales. Olvidamos que esta vida no es todo lo que hay. La Biblia nos dice que hagamos tesoros en el cielo, no en la tierra. El lugar donde está nuestro tesoro refleja dónde está nuestro corazón (Mt 6.19-21).
El otro error del hombre rico fue preocuparse solamente por sí mismo. Las migajas que caían de su mesa (v. 21) era la única forma de ayuda que daba a un pobre llamado Lázaro. El hombre que tenía tanta riqueza no la compartía con quien tenía poca. Jesús dijo que nuestra prioridad debe ser amar al Señor con todo el corazón, y amar al prójimo como a nosotros mismos (Lc 10.27).
Vemos los errores del hombre rico repetidos en otra parábola. Esta vez un rico construye graneros más grandes para almacenar las cosechas y tener mucho para el futuro. Dios lo llamó necio por su miopía espiritual (Lc 12.20).
La Biblia nos advierte una y otra vez que  prestemos atención a las cosas espirituales; el Señor debe ocupar el primer lugar en nuestras vidas y ser el centro de nuestros afectos. Él nos pide que acumulemos tesoros en el cielo cuidando de las personas que están perdidas y sufriendo a nuestro alrededor. 

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