letrero

domingo, 27 de septiembre de 2015

ISRAEL NO CREYÓ


David Wilkerson 














La palabra de Dios no era suficiente para Israel. El Señor les había dado increíbles promesas, sin embargo en medio de sus crisis, Israel nunca confió en Él. A pesar de cada promesa, ellos tomaron Su palabra como inútil. ¿Cómo? Debido a que nunca la mezclaron con fe. “no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron” (Hebreos 4:2).
En lugar de esto, el pueblo siempre demandaba una palabra nueva de Dios. En otras palabras decían: “Necesitamos saber sí Dios está con nosotros en la crisis en la que estamos ahora, no en la pasada. Necesitamos una nueva revelación de Él para esta nueva situación.” Yo te pregunto: ¿Cómo puede alguien olvidar tan rápidamente todo lo que Dios había hecho por ellos? Israel había olvidado cada instancia de liberación de Dios y nunca permitieron que sus obras sobrenaturales pasadas edificaran su fe en Él.
Sin embargo, a pesar de sus acusaciones en contra Él, Dios habló otra palabra a Israel. Él instruyó a Moisés para que les dijera: “No temáis, ni tengáis miedo de [tus enemigos]. Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos” (Deuteronomio 1:29-30).
Ahora, esta no era una nueva promesa. Dios simplemente estaba volviendo a declarar lo que ya había dicho a su pueblo:”Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.” (Éxodo 14:14).
Una y otra vez Dios les había dicho, “Yo estoy con ustedes. Yo voy a pelear por ustedes, así que, aférrense a mis promesas, y no las olviden.” Sin embargo, aquí estaban, temblando delante de sus enemigos y enfocándose en sus propias debilidades. Finalmente, razonaron: “Nosotros no somos capaces de ir en contra de ellos.” Esta era una duda descarada acerca del llamamiento de Dios en sus vidas, acerca de que Él los había enviado y de su presencia en medio de ellos.
Puedes pensar que nunca reaccionarias de esta manera, sin embargo, muchos cristianos hoy dicen cosas similares: “Señor, ¿Estás realmente conmigo? Yo sé lo que me prometiste. Pero, ¿Es realmente cierto? ¿Puedo confiar en lo que tú has dicho? Necesito una palabra nueva. Por favor, dame mas seguridad.”
Terminamos temblando delante del enemigo de nuestras almas, y todo porque no creemos en lo que Dios nos ha prometido. Actuamos como si nunca nos hubiera dicho una palabra, y es ahí precisamente cuando lo “tentamos.” Aunque él se ha demostrado fiel a nosotros una y otra vez, continuamente le pedimos que pruebe su fidelidad nuevamente; que nos envíe todavía otra palabra que edifique nuestra fe. Pero Dios hablará solamente una palabra: “Cree lo que te he dicho. Confía en Mi”.

viernes, 3 de julio de 2015

VIVIENDO EN EL REPOSO DE DIOS


David Wilkerson 

















Mi esposa, Gwen, tenía 34 años de edad la primera vez que le encontraron cáncer. Estábamos devastados cuando recibimos la noticia. Nos habíamos trasladado recién con nuestra familia a Nueva York para iniciar un ministerio a las pandillas callejeras. Ahora, mientras caminaba por las calles predicando a los miembros de las pandillas y adictos, tenía que luchar contra las lágrimas de angustia y temor. Pero el Señor continuamente me aseguraba, “Yo soy fiel, David. No te abandonaré a ti ni a tus seres queridos.” Dios caminó conmigo a través de esta penosa experiencia de cáncer, y con cada una que le ha seguido.
Sin embargo, el Señor no desea que experimentemos la victoria una sola vez. Su meta no es que salgamos de una crisis diciendo: “Gracias, Dios, que pude mantener mi fe a través de esto.” Si, pudiste haberlo lograrlo a través de esa experiencia, pero, de la misma manera como le ocurrió al victorioso Israel en el Mar Rojo, eventualmente otra prueba vendrá, y esta puede ser una prueba totalmente diferente.
Vivir en el descanso de Dios es un estilo de vida. Él desea que seamos sostenidos por su paz y confianza en todas nuestras pruebas, sabiendo que nuestro sumo sacerdote se compadece de nuestras debilidades.
No entendamos mal: No estoy hablando acerca de lograr cierto estado de éxtasis. Muchos maestros de la Nueva Era sostienen que la única manera de soportar las crisis futuras, es endurecer tu corazón ahora y neutralizar todo tu amor. En breves palabras, si simplemente dejas de preocuparte por la gente, no sufrirás dolor. De esta forma, creas un escudo contra las calamidades de la vida.
Sin embargo, Dios nunca es glorificado cuando sus siervos se vuelven insensibles. Esto no es para nada el significado de Su descanso. Es acerca de aprender a confiar en que Él es fiel en sus promesas para nosotros en todas las cosas.
Soy padre de cuatro y abuelo de once, y puedo decir honestamente, que nunca ha habido un momento en el que pueda hacerme a un lado y observar a uno de mis hijos o nietos sufriendo, sin querer involucrarme en su sufrimiento. En tales tiempos, he hecho todo lo que ha estado en mi poder para sanarlos y librarlos. Te pregunto, ¿Cuánto más nos ama nuestro Padre celestial, que camina con nosotros en nuestras pruebas, y ansia sanar nuestras heridas?
“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:11)

domingo, 17 de mayo de 2015

MANTENIENDO EL ESPÍRITU DEL REGOCIJO


David Wilkerson
















Dios oyó el clamor de los israelitas y mostró misericordia para ellos. Él cambió su llanto en alegría, permitiendo que ellos gritaran y se regocijaran. Y ahora Él los llamó a congregarse para otra reunión.
Si el gozo de Israel iba a ser mantenido, si no se iba a perder otra vez, Dios tenía que escarbar más profundo. Ciertas áreas en las vidas de las personas todavía no estaban de acuerdo a Su Palabra. Sin embargo, el Señor había permitido que todos se regocijaran por una temporada, porque Él quería que ellos supieran que estaban seguros. Ahora, en este estado de aceptación y gozo, Él les pidió a ellos que se comprometieran a tener una mayor separación del mundo.
Dios le dijo a estas almas gozosas: "Estoy complacido con ustedes. Ustedes han honrado Mi Palabra, arrepintiéndose de sus pecados, regocijándose en Mi misericordia y prometiéndome obediencia. Ahora es el tiempo de que ustedes actúen en Mi amor. Yo quiero que se separen totalmente y que se rompan completamente toda influencia mundana que ha invadido sus corazones y hogares".
Como pueden ver, mientras los israelitas estuvieron en cautiverio, se sintieron cómodos con los paganos, adoptando su idioma y costumbres. Hombres israelitas se habían casado con mujeres paganas y mujeres israelitas habían comprado maridos paganos por medio de dotes. Los israelitas también habían permitido que cosas paganas vinieran a ser parte de la adoración en la casa de Dios.
Amados, no podemos llenarnos de Cristo si no continuamos aumentando nuestra separación de este mundo. Si nuestra forma de pensar no se está volviendo cada vez más celestial y menos como los inconversos que nos rodean, poco a poco perderemos todo el gozo de nuestro arrepentimiento.
Israel no quería perder su gran espíritu de regocijo, así que se congregaron otra vez para obedecer a Dios en este asunto: "Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres" (Nehemías 9:2).
“Se reunieron…para protestar y jurar que andarían en la ley de Dios…que no daríamos nuestras hijas a los pueblos de la tierra, ni tomaríamos sus hijas para nuestros hijos” (10:29-30).
¿Cómo mantenemos el gozo del Señor? Lo hacemos de la misma forma en la que obtuvimos Su gozo al comienzo. Primero, amamos, honramos y tenemos hambre de la Palabra de Dios. Segundo, caminamos continuamente en arrepentimiento. Y, tercero, nos apartamos de las influencias mundanas.

lunes, 4 de mayo de 2015

OBSTÁCULOS A PERDONARNOS A NOSOTROS MISMOS


Charles Stanley












Salmos 51:10-12

Todo ser humano en la tierra tiene un problema de pecado. Todos perdemos nuestro temperamento, cometemos errores, y hacemos las cosas que parecen completamente fuera de lugar. El pecado es un problema universal, pero el Señor ha provisto el perdón para todos los que quieran aceptarlo. Y, sin embargo, muchos creyentes les resulta imposible perdonar a sí mismos.¿Por qué?En primer lugar, luchamos con el auto-perdón a veces porque nos resulta difícil aceptar el perdón de Dios. La culpa puede ser tan fuerte que pueda parecer a eclipsar el enorme don de perdón y restauración que nuestro Padre ha dado libremente. Podemos pensar, Lo que he hecho es demasiado terrible. Dudo que Dios podía perdonarme por esto. Eso es un error trágico.En segundo lugar, la decepción personal puede impedir que perdonarnos a nosotros mismos. A menudo tenemos ridículamente altos estándares autoimpuestos para nuestro comportamiento y logros. Cuando no somos capaces de vivir de acuerdo con ellos, pero todos estamos lisiados por la decepción, que puede hacer auto-perdón parece imposible.En tercer lugar, al ver los resultados de nuestro pecado puede convertirse en un obstáculo. Es decir, si nuestras acciones equivocadas producen una consecuencia negativa tangible, que puede llegar a ser tan cegados por el resultado de que no podemos perdonarnos a nosotros mismos. Al ver las consecuencias de nuestro pecado día tras día mantiene culpabilidad vivos en nuestras mentes, y es posible que simplemente se niegan a dejarlo ir.¿Usted está albergando la culpa y el remordimiento por el pecado de tu pasado? El perdón de Dios ya está disponible (1 Juan 1: 9). Cristo dio su vida para que se libre. Así que no de buen grado a las cadenas porque estás dispuesto a perdonarte a ti mismo por lo que Dios ya ha perdonado (Gálatas 5: 1).

domingo, 19 de abril de 2015

SUFRIMIENTO FORTALECEDOR

















En algunas iglesias, los cultos suelen concluir con una bendición.Una de ellas está tomada de las palabras finales de Pedro en su primera epístola"Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo,después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca"(1 Pedro5:10). A veces,se omite la frase"después que hayáis padecido un poco tiempo".¿Porque?Quizá porque es desagradable hablar del sufrimiento.
Sin embargo, enfrentar tribulaciones no debería sorprendernos. El apóstol Pablo,quien sabía muy bien qué significaba sufrir, escribió:" Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución"(2 Timoteo 3:12).
Si vivimos en sumisión a Dios(1 Pedro 5:5) y resistimos al diablo(v.9), podemos esperar que nos difamen , nos malinterpreten y que,incluso , se aprovechen de nosotros.Pero el apóstol Pedro declara que tal sufrimiento tiene un propósito: perfeccionarnos, fortalecernos y establecernos(v.10). 
El sendero de Dios hacia la madurez espiritual del creyente suele llevarnos a través de dificultades, pero estas nos fortalecen para poder soportar las futuras tormentas de la vida.Que el Señor nos ayude a ser fieles a medida que nos esforzamos para vivir una vida que honre su nombre.- CPH

miércoles, 1 de abril de 2015

TODO EL CONSEJO DE DIOS

David Wilkerson


















La primera evidencia de un avivamiento es un gran deseo de escuchar y obedecer la Palabra del Señor.
“Y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel. Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo. Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley...Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo...y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento.” (Nehemías 8: 1-3, 5).
El grito de sus corazones era: “¡Tráenos la verdadera Palabra del Señor!” Esdras estuvo en pie, sobre un púlpito de madera y leyó la Palabra de Dios durante seis horas, mientras la multitud prestaba atención, entendiendo que la causa de su sufrimiento era su propia terquedad y rebelión. La evidencia más segura de avivamiento en un alma, en una iglesia, o en una ciudad, es un hambre de la Palabra de Dios. Los cristianos descarriados no quieren escuchar la Palabra...¡les aburre!...lo que quieren es emoción. Los predicadores descarriados no predican mucho de la Palabra de Dios; en lugar de ello, dan pequeños sermones breves. ¡Ellos no predican acerca de la Ley, porque eso produce convicción y sacude a la iglesia! ¡Hace que los tibios se retuerzan!
Donde el Espíritu Santo está obrando, la gente en las bancas clama por la Palabra. Recibo cientos de cartas de santos hambrientos que claman: “Estamos tan hambrientos. No escuchamos la verdadera Palabra. ¡Recibimos letra muerta sin unción!”. Donde Dios está obrando hay Biblias por todas partes. Hay un entusiasmo por la predicación y la enseñanza con una verdadera reverencia por la Palabra.
Qué triste es que en muchas iglesias carismáticas, la predicación simplemente se soporta. ¡Ellos sólo quieren música, entretenimiento, y cantantes especiales en el centro del escenario! Cuando viene el Espíritu Santo, la Palabra es aclamada. El clamor del pueblo es: “¡Señor, yo lo quiero todo: lo bueno, lo malo, los mandamientos, las promesas, todo el consejo de Dios!”

viernes, 13 de marzo de 2015

AMIGOS QUE ORAN!

















HERMANOS ORAD POR NOSOTROS.

Me encontré para almorzar con mi amiga Ángela después de varios meses sin haberla visto. Cuando estábamos por despedirnos, sacó una hoja de papel con notas de nuestro último tiempo juntas. Era una lista con mis pedidos de oración por los que ella había estado orando desde aquel entonces. Fue leyendo cada uno y preguntándome si Dios ya había contestado o si tenía que actualizar algo. Después, hablamos de las peticiones. ¡Qué alentador es tener un amigo que ora! 
El apóstol Pablo mantenía una relación de oración con las iglesias a las que servía ; entre ellas la de Tesalónica. Le agradeció a Dios por la fe, el amor y la esperanza de sus miembros (1 Tesalonicenses 1:2-3). Anhelaba verlos, y le pedía al Señor " de noche y de día " poder visitarlos otra vez( 3:10-11). También oraba para que Dios los hiciera "crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todo"(v12), y para que sus corazones fueran irreprensibles delante de Él (v13). Es probable que se hayan sentido estimulados al leer que Pablo se interesaba y oraba por ellos. El apóstol también sabía cuándo necesitaba personalmente la compañía y el poder de Dios, y por eso, les rogó :" Hermanos, orad por nosotros" (5:25).
Amado Padre, gracias por querer que hablemos contigo. Enséñanos a todos a ser amigos que oran.-AMC